LAS MASCARAS
Paralelamente a la celebración de Todosantos en Suchilquitongo, existe una costumbre de gran arraigo y aceptación general: las máscaras.
Evolución.
Paralelamente a la celebración de Todosantos en Suchilquitongo, existe una costumbre de gran arraigo y aceptación general: las máscaras.
Evolución.
De acuerdo a testimonios orales, al inicio de los años 30’s las máscaras no existían, lo que se acostumbraba entonces era el “juego del oso” en donde algunos jóvenes se metían en una cobija a la cual daban la forma de éste animal e iban de casa en casa haciendo travesuras ya sea desatando a los burros y marranos o bien abalanzándose sobre quienes los veían(1) .
Posteriormente, según relata la Sra. Asunción Chávez del Barrio de la Reforma, en el año de l934 o l935 su hermano, el Sr. Adalberto Chávez junto con otros amigos -Manuel Hernández alias “El zorrita” y Eligio Vásquez- inventaron el cuadro de las máscaras y los disfraces además de componer los versos del muerto. Por otro lado, el Sr. Fidel Martínez Crespo del Barrio del Peñasco también brindó su testimonio narrando que él y algunos de sus contemporáneos introdujeron esta costumbre en 1934 enseñados por un maestro de Tlaltinango. Sin embargo las máscaras parecen ser generales en todo el Valle de Etla y aunque en algunos pueblos ha degenerado en un simple carnaval con vistosos ropajes, la raíz debió ser común.
Sea cual fuere su origen, el peculiar atuendo de las máscaras y el acto del muerto son producto del ingenio suchilquiteco y por ello vale la pena rescatar y conservar la esencia de este acto e impedir así que se convierta a la larga en una muy pobre copia del Halloween norteamericano.
Primera parte del testimonial de Las Máscaras 2008.
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